jueves, 24 de enero de 2008

MONICA FERIA O LA POLITICA DEL “AJUSTE DE CUENTAS”


Como era previsible la Corte Suprema del Perú declaró procedente la extradición de la abogada Mónica Feria detenida por la Interpol el 28 de Diciembre en Alemania. ¿Las imputaciones? Ser “…autora de los delitos contra la tranquilidad pública en las modalidades de apología del delito y terrorismo en agravio del Estado Peruano”.

Pero, ¿quién es la nueva extraditable y por qué concita tanta atención de los medios (des)informativos y de algunos sectores del establishment político? Su nombre completo es Jesús Mónica Feria Tinta y salió a la palestra internacional cuando en Junio de 1997 se acercó a la Comisión Interamericana de de Derechos Humanos (CIDH) para denunciar al Estado Peruano por la masacre, ejecución extrajudicial y torturas contra prisioneros por subversión en el Penal “Miguel Castro Castro” (Canto Grande - Lima), efectuado entre el 6 al 9 de Mayo de 1992. En esos aciagos días de la matanza de prisioneros, ella estuvo encarcelada en el Pabellón de Mujeres 1A de dicho centro penal supuestamente por ser colaboradora de Sendero ( fue detenida el 13 de abril del 92 por el delito de “haber ayudado a periodistas británicos a que entrevisten a una columna guerrillera de Sendero Luminoso en Ayacucho”). Fue, por consiguiente, una de las sobrevivientes de la “barbarie de Castro Castro” y testigo presencial de primera fila de este ataque militar contra indefensos prisioneros.

Tras haber estado un año y tres meses encarcelada (en las peores condiciones que puede sufrir un inculpado por “terrorismo”) un tribunal sin rostro la absolvió por insuficiencia de pruebas. En 1993 viajó a Inglaterra donde se dedicó a los estudios de post grado, particularmente, del Derecho Internacional y a la defensa legal de las víctimas de la represión del régimen fujimontesinista. Por esta labor de defensa de los Derechos Humanos la fundación Gruber de Georgetown University Law Center en Washington, le otorgó, el 10 de octubre del 2007, el “Premio Justicia”.

El reconocimiento internacional a su indoblegable lucha contra las violaciones de los DDHH (no solo del Perú sino también de otras partes del mundo), desató las iras de toda la clase política que sostiene al actual régimen apro-fujimontesinista -y por supuesto de todo su soporte mediático- que no le perdona que la Corte Interamericana de Derechos Humanos haya condenado al Estado Peruano por los crímenes de Castro Castro. Por ello no tuvieron mejor idea que reavivar el viejo juicio de “apología del terrorismo” -del cual ya había sido absuelta- y pedir su captura internacional (hecho que fue consumado luego de las ultimas fiestas de Navidad) y, ahora, su extradición al Perú.

La intencionalidad de socavar la imagen de la abogada internacionalista es más transparente que las aguas diáfanas de un manantial andino. Por ello no sorprende que la ministra de Justicia Rosario Fernández declare que este caso es “tan emblemático” y que “el Estado no puede darse el lujo que (la extradición) se quiebre por vencimiento de plazos”. Ahora –para la Justicia Peruana- todo está sobre rieles. El problema, sin embargo, es que hasta el momento no se conoce si el tipo penal que se le imputa es “pertenencia a la organización senderista, colaboración, apología o actos concretos de violencia”, como muy bien lo ha señalado el doctor Marcos Ibazeta (ex presidente de la Sala Penal para casos de Terrorismo).

Los “delitos” por los que se los quiere castigar a Mónica Feria no pueden ser otros mas que haber sobrevivido al infierno de la masacre del penal Castro Castro (Canto Grande) y haber tenido el coraje de denunciar a los principales responsables de este genocidio político: Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. El primero como jefe de Estado, el segundo como jefe de los servicios de inteligencia. Mónica Feria preparó para tal fin 564 páginas de alegatos, exponiendo y presentado pruebas de que los hechos ocurridos en el penal de Castro Castro fue un asalto militar (con participación conjunta de las fuerzas especiales de la policía y de las fuerzas armadas ) planificado y ordenado desde los más alto del poder con la intención de exterminar a los presos y no un ataque provocado por un motín, tal como habían asegurado hasta el cansancio, los funcionarios del régimen. También había logrado recopìlar un legajo de 700 páginas en el que se exponían los mil y un actos de torturas a los que fueron sometidos todos los sobrevivientes de la masacre.

Su relato no puede ser más estremecedor: “La masacre empezó a las cuatro de la madrugada del 6 de mayo con una fuerte explosión. Hicieron uso de granadas, cohetes y helicópteros para entrar en la cárcel que tenía 548 reclusos. El pabellón 1A albergaba a aproximadamente 130 reclusas, entre ellas varias embarazadas y ancianas. Las fuerzas de seguridad aplicaron gases de fósforo blanco contra nosotras y terminaron la demolición del pabellón lanzando cohetes desde un helicóptero. Muchos lograron escaparse. Yo gateé sobre mis codos encima de cadáveres todavía calientes y cubiertos de sangre. Varios reos fueron fusilados por francotiradores. En la noche del 7 de mayo el pabellón fue destruido piso por piso mediante bombas y explosivos. Sacaron a los heridos pero sólo para dejarles morir fuera. Cuando los presos y presas salieron del pabellón el 9 de mayo después de cuatro días de ataque, privados de su sueño, sin agua y alimentos, las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra los presos indefensos. Las mujeres presas que fueron trasladadas al hospital en camiones fueron expuestas a violencia indecible perpetrada por hombres encapuchados; los hombres presos que habían sobrevivido permanecieron sin atención médica por casi dos semanas. Todos los sobrevivientes fueron sometidos a torturas sistemáticas: a un sistema de muerte lenta.”

Desde que comenzó el operativo (cínicamente denominado “Mudanza I”) Fujimori estuvo al tanto desde el Pentagonito conjuntamente con su Consejo de Ministros y autoridades policiales y militares. El día 10 (fecha en que finalmente acabó la masacre) se apersonó a la semi derruida cárcel para constatar in situ los efectos del ataque aprobando los resultados. Y los resultados fueron éstos: 43 muertos, 184 heridos y un número indeterminado (pero mucho mayor que muertos y heridos) expuestos a torturas en las diferentes cárceles a donde fueron trasladados.

Si se llegó a saber la verdad de la “matanza de Canto Grande” (o Castro Castro) fue en gran parte producto del trabajo y la perseverancia de Mónica Feria. Y esto no se lo pueden perdonar nunca las élites de poder y sus representantes enquistados en todo el andamiaje del Estado represor. Y por eso toda esta bullaranga de la extradición que han armado y que tendrá como triste final ser solo eso: una bullaranga.


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viernes, 18 de enero de 2008

LAS FARC Y EL "ACUERDO HUMANITARIO"


Es obvio que las FARC no despiertan entusiasmos. Tampoco indiferencia. Y por ello todo el mundo ha tomado posiciones ya sea a favor o en contra. Los primeros (los que están a favor) son los menos, porque los casi 50 años de lucha guerrillera han terminado por hacer perder la perspectiva de si la lucha armada es un medio (para capturar el Poder del Estado) o un fin (en sí mismo).

Los que están en contra los llaman “terroristas”. No por los objetivos que persiguen sino por algunos métodos que emplea (secuestros, reclutamiento de menores, extorsiones, etc.). El secuestro de civiles, obviamente, es un acto de terrorismo. Sin embargo, parece discutible que fueran tantas las personas secuestradas según nos refieren los medios de (des)información. Particularmente, pienso que para mantener a mas de 700 personas secuestradas se necesita mucha capacidad de organización y tener amplio dominio de extensas zonas dentro del territorio colombiano (hecho que las autoridades niegan) ¿Lo tendrán? Y si lo tienen ¿por qué se les niega esta capacidad de control de ciertas zonas? ¿Lo harán para no reconocerles el estatus de fuerzas beligerantes?

La evidencia empírica demuestra que las FARC son en la práctica fuerzas de beligerancia aun cuando no se las reconozca formalmente como tales. Lo que hizo el presidente Chávez (luego de la liberación de la congresista Consuelo Gonzáles y la abogada Clara Rojas) fue simplemente reconocer este hecho y plantear a la comunidad internacional que no se las siga motejando de “terroristas” para facilitar un posible “Acuerdo Humanitario”. Pero, ¿por qué esa obstinación en seguir designándoselas como "terroristas"? La respuesta no puede ser más desalentadora: porque, de este modo, es mucho más fácil para el gobierno colombiano seguir disponiendo del financiamiento de los EEUU para la implementación de las operaciones conjuntas en el marco de la “lucha contra el terrorismo mundial”. Las famosas operaciones militares “Colombia”, “Patriota” y “Victoria” se encuadran dentro de esta línea de acción.

Asimismo, al gobierno de George Bush también le interesa que las FARC sigan siendo “terroristas” o “narcoterroristas” porque así puede seguir disponiendo de los miles de millones de dólares que les aprueba su cámara de representantes en su lucha contra el “terrorismo global”. Obviamente que el dinero no lo es todo y por ello también destinan recursos humanos altamente capacitados en las luchas contrainsurgentes de todo el orbe (agentes de la CIA, “asesores” militares, mercenarios, etc.) Y por supuesto no podían faltar los recursos tecnológicos altamente sofisticados que -para el caso colombiano- solo son comparables con los que se destinan a Israel.

Pero, ni con toda esta brutal ofensiva contraguerrillera han logrado debilitar a las FARC. Ni el Plan Colombia I y II, ni el Plan Patriota (ni el Plan Victoria en lo que va de su campaña) pudieron derrotarlas militarmente. ¿Cuánto costó el “Plan Colombia”? La friolera de 7,500 millones de dólares. ¿Cuánto costó el “Plan Patriota”? Las cifras reales son un misterio pero los analistas sospechan que no estarían muy lejos del costo de la primera. ¿Cuánto cuesta el Plan Victoria? Secreto de Estado. Miles de millones de dólares, miles de soldados profesionales de las fuerzas armadas colombianas (15 mil la primera, 18 mil la segunda), miles de mercenarios equipados por los EEUU con armamento ultra moderno. ¿El resultado? Un total fracaso.

Si de verdad se quiere que el Estado colombiano y las FARC lleguen a un Acuerdo Humanitario que permita la liberación de los rehenes secuestrados se necesita hacer transigencias por ambos lados. Ya lo ha señalado la senadora colombiana Piedad Córdova: “la gente tiene que entender que efectivamente las FARC son un ejército, son un sujeto político en el país, son una realidad política” Si los demás actores políticos también tuvieran la misma percepción, creo que el camino estaría expedito para llegar a la ansiada liberación de todos los secuestrados. Pero, además se necesita voluntad política y tal parece que de parte del gobierno colombiano aun no existe. Ojalá nos equivoquemos. Y ojalá que la presión internacional pueda aprovechar esta coyuntura y lograr lo que es el sueño de todo el mundo: ver liberada a la ex candidata Ingrid Betancourt. Y, por supuesto, de todos los secuestrados.

El sueño de los imperialistas y de las clases de poder tendrán que quedarse en lo que son: simples quimeras ¿Cuáles son esos sueños? La derrota ideológica, política y militar de las FARC.

sábado, 29 de diciembre de 2007

EXTIRPANDO LAS SINRAZONES DE “LA RAZON”


Casi nunca leo el diario fujimorista “La Razón”, sin embargo, hoy día, ojeándolo no sé porqué, me doy de bruces con el editorial “Extirpando idolatrías” escrito por el "sapientísimo" Uri Ben Schmuel, quien a raíz de la ultimas intervenciones del Papa Benedicto XVI, señalando que eso del deshielo de los glaciares no son mas que "puros cuentos infantiles” se preguntaba: “¿Qué dirán ahora nuestros profetas ecocondríacos, que vaticinan toda clase de males climáticos como pretexto para ahuyentar la inversión? ¿Acusarán al Pontífice de ser un vocero de las “malvadas” transnacionales y del “neoliberalismo salvaje” que tanto odian?”

Bueno, seguramente este "ilustrado" editorialista (muy ocupado escribiendo sus “carnecitas” del día a día) no ha tenido tiempo de leer sobre las trayectorias de las “dignísimas” majestades que han poblado el Vaticano. Si lo hubiera hecho sabría que los pontífices no solo han sido “voceros” de las malvadas transnacionales sino que, inclusive, ellos mismos son dueños de las más grandes corporaciones transnacionales del mundo.

En efecto, no se necesita ser un sesudo investigador para darse cuenta que la iglesia "cristiana" cuenta con innumerables riquezas materiales (holdings, bancos, inmobiliarias, empresas de servicios y comunicaciones, etc. etc. etc.) esparcidas por sus 2684 diócesis en todo el orbe (ver: “El Poder del Estado Vaticano”). Además reciben significativas sumas de dinero de los Estados con los cuales ha establecido acuerdos económicos y financieros y hasta de exención de impuestos.

Pero muchos de ustedes se preguntaran ¿Cómo ha sido posible construir todo este fabuloso imperio de la riqueza en el cual vive “su santidad” Benedicto XVI? Pues muy fácil: aliándose con los poderosos de todos los tiempos y sirviéndole de soporte espiritual e ideológico para amodorrar las conciencias de las masas esclavizadas. No hay que olvidar que tan luego Jesús fuera crucificado, sus apóstoles emprendieron la predicación de sus “ideas” en todos los rincones del imperio romano. Así pues, al poco tiempo encontramos al apóstol Pablo dirigiendo su famosa “Primera Epístola a Timoteo” donde invocaba a los esclavos a que “obedezcan a sus patrones con temor y respeto, trabajando intensamente como si sirvieran a Cristo, no con obediencia fingida, sino como servidores de Jesús. Si sirven a sus amos bien Dios el señor los recompensará haciéndolos sus herederos”. Asimismo decía: “... los esclavos deben considerar a sus dueños dignos de todo respeto, para que el nombre de Dios y su doctrina no sea objeto de blasfemia y si sus dueños (amos) son creyentes en Jesús, ustedes los esclavos, deben servirles doblemente, porque así benefician a hermanos queridos en la fe”.

¡Que hermosas enseñanzas! ¿Cierto? Se imaginan ustedes cuantos nobles romanos, esclavistas y explotadores, se convertirían al cristianismo solo para que sus esclavos y plebeyos trabajen doblemente en sus grandes extensiones territoriales? Y saben ustedes que el fundador de la iglesia cristiana, el apóstol Pedro, también aleccionaba en esta misma dirección induciéndoles a los desclasados a que “traten a sus amos con el debido respeto, no solamente a los buenos y comprensivos, sino también a los malos porque es una gracia soportar con el pensamiento puesto en Dios las penas que se sufren injustamente, porque a pesar de hacer el bien y servir bien soporta el sufrimiento, esto sí es una gracia delante de Dios”.

Con estos predicadores, apologistas ya no de las enseñanzas del nazareno sino de la esclavitud, era cuestión de tiempo para que la "iglesia de Cristo" sea luego la iglesia oficial del imperio romano. Y esto sucedió en el año 380 mediante el edicto de Tesalónica. A partir de entonces los signos de riqueza que ya venían ostentando los jerarcas de la iglesia desde el pontificado de Pedro se acentúa cada vez más con los crímenes, despojos, expoliaciones, fraudes, y tantos otros latrocinios que en poco tiempo llegaron a consolidar un enorme poder económico. Y, a la par, un creciente poder político que se desparrama por todo el planeta.

El imperio económico y financiero del Vaticano es hoy uno de los más poderosos del mundo. Todas las grandes decisiones mundiales se discuten con la mediación de los integrantes de la alta curia pontificia. Por eso, no sorprende que Bush, al atacar a Irak, señalara que Dios estaba de su lado. ¡Por supuesto que Dios está al lado de todos los grandes genocidas del mundo! Los ejemplos de cómo los representantes de Dios han corrido a defender a los tiranos cuando se han visto enfrentados con sus pueblos son innumerables. Baste recordar que aquí nomás –al sur del Perú- llegó el fundador del Opus Dei José María Escrivá de Balaguer (ahora “San Josemaría Escrivá”) para dar su bendición al genocida Pinochet por haber asumido la actitud “patriótica” de eliminar al presidente Salvador Allende.

Por eso mismo, tampoco llama la atención que hoy, el Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani salga a defender a otro dictadorzuelo peruano ( general Francisco Morales Bermúdez) acusado de secuestros, torturas y desapariciones en contra de ciudadanos italianos en el marco del “Plan Cóndor”. Lo que dice este purpurado es que “estos abusos en nombre de la justicia no tienen nada que ver con la verdad” Claro que él sabe cual es la verdad porque es un representante de la “Verdad”. ¿Acaso Jesús no es la Verdad? Entonces, pues…

Para terminar, quiero compartir con ustedes parte de un discurso que diera en Junio de este año nuestro presidente “demócrata” Alan García (copiado del blog Real Politik que conduce Alberto de Belaúnde) y que dice: "¡Bienaventurados! los que sufren la pérdida de un hijo, de un hermano, de un padre porque de ellos tiene que ser el reino de la democracia; ¡bienaventurados! los que han llorado y sufrido largo tiempo y con más dolor en el último tiempo; ¡bienaventurados! los que esperan justicia o los que han sufrido persecución; ¡bienaventurados! los débiles; ¡bienaventurados! los de pensamiento justo porque tendremos que trabajar para ellos teniendo por testigo a Dios y su mandato…” Como diría “condorito” ¡Plop!
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jueves, 27 de diciembre de 2007

RECUERDOS DEL AYER: ENTRE LA RELIGION Y LA POLITICA

Yo recuerdo que de niño quería ser cura. Pero no por que a esa edad ya tuviera bien acentuada mi fe en Cristo (que a esa edad todavía no está formada ¿o si?), sino por los chocolates que al término de la misa dominical nos daba el “padre gringo”. Creía, ingenuamente, que si me hacía de una sotana tendría asegurada mi buena provisión de las deliciosas golosinas. Y así, durante algún tiempo, mi fantasía infantil no se cansaba de imaginar que un día yo sería el dadivoso padre que regalaría no solo chocolates a los niños sino también alimentos a los menesterosos de mi pueblo.

Por supuesto que a esa edad aún no comprendía el significado de la frase “Alianza para el Progreso” ni de la banderita con estrellas en un fondo azul y franjas horizontales, rojas y blancas, que venía estampado en los envases del aceite, las conservas, los cereales, la leche en polvo y otros productos más que repartían gratuitamente en las parroquias. Tampoco me importaba. Lo único que quería era imitar la actitud altruista y humanitaria del buen sacerdote alto y hermoso, de cabellos dorados, que se me antojaba una réplica fiel del buen Jesús de Nazareth.

Ya adolescente mi percepción de la iglesia católica y de los curas fue variando. Abandoné mi infantil sueño de querer incursionar en el sacerdocio aunque todavía militaba en uno de los grupos parroquiales y leía documentos que se me hacían difícil su interpretación. Fue la época en que la corriente de la Teología de la Liberación (al interno de la iglesia ) hizo su mejor esfuerzo por acercarse a los más necesitados pero que, lamentablemente, llegó a su fin cuando asumió Juan Pablo II como Papa.

Algunos años después me alejé totalmente del catolicismo. Deambulé por varios credos doctrinarios hasta que finalmente recalé en el marxismo. Y a partir de ese momento pude interpretar no solo lo que significaba la famosa “ayuda norteamericana” de la “Alianza para el Progreso” (política asistencialista que buscaba contrapesar la influencia de la revolución cubana en la región) en el continente latino americano, sino también de todo el zigzagueante comportamiento del clero católico (durante toda su historia) que es uno de los pilares básicos del sistema capitalista.

Mi decepción con respecto a la religión no fue traumática. Ya antes de entrar a la universidad venía escuchando de mis mayores ciertas peroratas, así como algunos chistes subidos de tono con respecto a los curas –sobre todo de aquellos que tienen sus parroquias en las zonas rurales de la serranía peruana- pero también de algunas noticias locales, como esa de que habían encontrado fetos en los tapiales de un viejo convento de monjas que se había derrumbado por efectos de un sismo. Y que salían en grandes titulares de los matutinos y vespertinos a toda página como para que nadie quede sin leerlo. Seguramente esto era posible porque en esa época el gobierno “revolucionario” de las Fuerzas Armadas (conducida por el general Juan Velasco Alvarado) estaba enemistado con la jerarquía eclesiástica y por eso se sacaban los trapitos sucios al sol. Sea como fuere, lo importante de todo este período es que me ayudó a comprender que el camino de la religión no conducía a la verdadera liberación de los pobres pese a que algunos sacerdotes –seguidores del teólogo peruano Gustavo Gutierrez- se esmeraban en propagar las ideas de esta supuesta teología liberadora.

Y desde aquel entonces me he mantenido fiel a las ideas marxistas. Sigo pensando que es la única teoría revolucionaria que guiará una verdadera praxis transformativa hacia un mundo nuevo. Un mundo que destierre para siempre los lazos de la explotación del hombre por el hombre. Un mundo donde el hambre, la opresión y la alienación solo sea un recuerdo nefasto de la prehistoria humana. Un mundo en donde la verdadera libertad del hombre se imponga sobre esa “libertad” de lo propietal del que tanto nos hablan los neoliberales globalizados (y globalizadores). Un mundo donde impere la verdadera justicia social como esencia de una sociedad socialista.

¿Es mucho pedir? Los de “arriba” pueden decir que sí. Sin embargo, de anhelos y certidumbres está hecho la sociedad humana. Todo lo que el hombre se propone lo puede realizar. Y no hablemos ya del hombre individual sino del hombre en su conjunto. O sea, del pueblo mismo. Lenin decía que todo este orden de cosas se puede trastocar “…cuando los de ‘abajo’ ya no quieran seguir viviendo como hasta ahora vienen viviendo y los de ‘arriba’ ya no puedan seguir viviendo como hasta ahora vienen viviendo…” Claro que la resolución de este conflicto de las clases sociales no es fácil (nada es fácil en este mundo cruel en el que vivimos). La tarea estratégica de los partidos políticos, comprometidos con los verdaderos intereses y aspiraciones de las clases desposeídas, es seguir buscando los mecanismos de lucha que permitan seguir acercándose a ese camino ineluctable e ineludible que es el mundo nuevo. Es decir, la sociedad nueva.

lunes, 10 de diciembre de 2007

EL CONDENABLE FUJIMORI: UNA LECCION PARA LA HISTORIA

Hoy Lunes, 10 de Diciembre del 2007, es un gran día. Se inicia la celebración del sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que se prolongará durante todo el año. Y, coincidentemente, el inicio del juicio a un ex mandatario acusado de graves violaciones a los mismos: el juicio del Estado Peruano contra el ex dictador Alberto Kenya Fujimori Fujimori.

¿Quién es Alberto K. Fujimori Fujimori, y por qué se le acusa? Vamos a responder estas preguntas apoyándonos en un post anterior (Sumario al Fujimorismo Genocida) contrastándola con algunos aportes indagatorios del analista político Oswaldo Carpio (Alberto Kenya Fujimori Fujimori AKFF - Ayuda Memoria).

Alberto Kenya Fujimori Fujimori nace en Lima el 28 de Julio de 1938 en el seno de una familia de inmigrantes japoneses. En 1961 obtiene el título de ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional Agraria de La Molina, del cual, tiempo después, sería uno de sus docentes y luego rector. En 1988 funda la agrupación política Cambio 90 y se presenta a las elecciones generales de 1990, compitiendo con el novelista Mario Vargas Llosa, a quien derrota en segunda vuelta.

En este proceso de la campaña electoral de 1990 toma contacto con Vladimiro Montesinos para “…ocultar la evasión tributaria que había sido descubierta por el equipo de campaña de Vargas Llosa. Los contactos de Montesinos en el Poder Judicial, permitieron archivar la denuncia. Desde entonces –marzo de 1990- se hicieron socios inseparables. (…) Fujimori sabía quien era Montesinos y cuales eran sus métodos. No fue un inocente engañado, ni sorprendido por el inescrupuloso asesor. Tanto supo quien era Montesinos que ocultó su labor durante casi toda la década del 90 y, cuando fue descubierto por la prensa, lo defendió a rajatabla” (1).

Estando en el poder encarga a su socio y asesor personal Montesinos (hoy preso en la Base Naval del Callao) fortalecer el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) para accionar el espionaje político del régimen, sistematizar la represión y amasar las inmensas fortunas de los principales líderes del gobierno fujimontesinista.

El 05 de Abril de 1992, en concordancia con lo dispuesto por Montesinos, da un autogolpe de Estado clausurando el Congreso Nacional, detiene a los principales líderes de la oposición y se embarca en un proyecto dictatorial (sometiendo a las instituciones estatales) so pretexto de combatir la subversión de Sendero Luminoso y el MRTA.

En su estrategia “antisubversiva” implantó una política de aniquilamiento del enemigo “terrorista” en todos los frentes: en el combate directo con las guerrillas en las “zonas de emergencia”, así como también, en las instancias políticas, académicas, gremiales, barriales, etc. violando flagrantemente los Tratados Internacionales y los Derechos Humanos.

Pisoteó la misma Constitución Política que promulgó estableciendo, en el Poder Judicial, tribunales ilegales con “jueces sin rostro” que avalaron los encarcelamientos masivos, las torturas, los asesinatos selectivos, las ejecuciones sumarias y las desapariciones forzadas de supuestos “terroristas”. Los enjuiciados en estos sumarísimos procesos no tuvieron las garantías necesarias de un juicio justo, ni la defensa idónea, como establecen las normas legales y constitucionales.

Cuando la Primera Dama intenta denunciar la galopante corrupción del régimen, Fujimori “…planeó asesinar a Susana Higuchi, a la que torturó en Palacio de Gobierno. Encerrada y aislada, las puertas de su habitación fueron soldadas. Fujimori y Montesinos realizaron una fuerte campaña psicosocial, calificándola de loca, desleal y traidora de su marido. Todo ello, porque lo amenazó con denunciar la corrupción que él y su familia organizaban diligentemente. Silenciar la denuncia de la venta de la ropa donada por el Japón fue el pretexto. Fujimori la destituyó del cargo de Primera Dama y se lo entregó a una desleal (con su madre) hija Keiko. Ese fue otro paso dado por él y Montesinos para el control absoluto del poder” (2).

Creó y desplegó por todo el territorio nacional a los tenebrosos escuadrones de la muerte (“Grupo Colina”) cuyos efectivos gozaron de total impunidad para detener, secuestrar, torturar y matar a cualquier persona sospechosa de tener vínculos con la subversión. Y luego los felicitó y los premió ascendiéndolos en sus rangos militares por los “grandes aportes efectuados en la ‘seguridad’ del país”. Y cuando fueron descubiertos y sancionados por la justicia, los amnistió porque, a su juicio, habían actuado como verdaderos patriotas en defensa de la patria.

Sojuzgó al Poder Legislativo intimidando y comprando adhesiones, como sucedió con los famosos “congresistas tránsfugas”, los mismos que consagraron una legislación contraria a los derechos de los ciudadanos y proclive a los intereses de las transnacionales imperialistas que literalmente se apropiaron de casi todas nuestras riquezas nacionales.

Se regodeó en el fango de una prensa servil y obsecuente que alababa sus prácticas mercenarias y represivas, magnificaba sus logros, silenciaba sus crímenes y, por el contrario, denigraba a todas sus víctimas y opositores.

Ahora -siete años después- el ex dictador enfrenta a la justicia peruana. Los crímenes que se le imputan son harto execrables. Quizá los más relevantes sean los casos siniestros perpetrado por el “Grupo Colina”: Barrios Altos y La Cantuta.

La matanza de Barrios Altos, efectuada la noche del 03 de Noviembre de 1991 acabó con la vida de 15 personas que se encontraban participando de una fiesta y entre los cuales se encontraba un niño de ocho años. Fue una masacre practicada con saña, alevosía y premeditación en la que los criminales, cubiertos los rostros con "pasamontañas", descargaron todas las balas de sus armas automáticas sobre los cuerpos tendidos en el suelo de estos indefensos pobladores. El testimonio recogido por la CVR a los sobrevivientes de esta masacre es de lo más espeluznante e invito a leerla aquí.

El secuestro y la ejecución de los nueve estudiantes y un catedrático de la universidad La Cantuta, realizado entre la noche del 17 y la madrugada del 18 de Julio de 1992, en la residencia estudiantil de esta misma universidad, fue perpetrado por el mismo “escuadrón de la muerte” (Grupo colina) quienes ejecutaron sin mayor preámbulo a estos universitarios y al docente y luego enterraron los cuerpos con cal, en un descampado, en el vano intento de desaparecer todo rastro de estas víctimas.

Estos crímenes abominables por los que está siendo juzgado (amen de otros por corrupción, usurpación de funciones, malversación de fondos, peculado, asociación ilícita para delinquir) merecen que se pague con una sanción ejemplarizadora. Porque sujetos como este individuo que no tienen honor ni dignidad , ni el más mínimo sentido de respeto por la vida humana (ahora se sabe que ordenó matar a todos los guerrilleros del MRTA que tomaron la embajada japonesa), merecen nuestro más franco repudio y desprecio. En su personalidad –como bien dice Oswaldo Carpio- “… se han integrado lo peor de la cultura peruana y la japonesa: la ‘criollada’, la ‘pendejada’, la ‘manipulación’, el ‘populismo’, la ‘mecida’, y el cinismo con la frialdad, el cálculo, los grandes negocios y el pragmatismo de los políticos corruptos de la ultraderecha del Japón y de la Yakuza (mafia japonesa). Como decía un chiste popular refiriendose a su personalidad: si fuera japonés tendría algo de honor y, al ser descubierto, se hubiera hecho el harakiri… pero como es ‘peruano’, se hizo el cojudo” (3).

viernes, 7 de diciembre de 2007

SOBRE "TRIUNFOS" Y "DERROTAS"...

Este mes de Diciembre nos está sorprendiendo. Primero ha sido una derrota que parecía casi imposible del “dictador” Hugo Chávez en Venezuela y, luego, una firma de acuerdo comercial del Perú con Estados Unidos: el famoso TLC. Y, todo esto, en menos de una semana que parece presagiar que la algarada continuará hasta el cierre de año.

Es bueno que la gente conozca de alegrías. Pero es mucho mejor que las alegrías sean contagiantes y extensas y no duren lo que el fulgor de un relámpago que anuncia el tronar desde el fondo de los valles. Los que celebran, aquí y allá, los mueve un solo deseo: defender la democracia y la libertad.

Los de allá defienden sus libertades civiles. Los de acá sus libertades económicas. Más, concretamente, sus libertades de poder comerciar todo lo que se pueda. Y, con ello, su libertad de empresa.

¿Cuánto ganamos con este TLC? Las respuestas pueden ser muchas como muchos son los defensores de este “libre” comercio (si fuera libre ¿por qué hay tantas regulaciones, exacciones, disposiciones, etc. en el voluminoso texto?). Sin embargo, la respuesta de fondo es la siguiente: ganamos más neoliberalismo. Es decir, mayor penetración de los capitales norteamericanos en nuestro mercado nacional de bienes y servicios.

De hoy en adelante, en virtud de este tratado (y acorde a la novísima “teoría” del “perro del hortelano” -que propugna nuestro “sabio” mandatario-) los capitalistas estadounidenses tienen el camino expedito para asumir el control propietal de todos nuestros recursos naturales, energéticos, hídricos, etc. Porque de eso se trata y no solo de avasallar al mercado interno con sus mercancías, lo que ocasionará, sin lugar a dudas, el quiebre de miles de pequeños y medianos productores agropecuarios e industriales.

La optimista afirmación del presidente García de que se “…viene una época de mayor empleo y mejores salarios para los peruanos…” es solo un cuento. Aun esta latente en el recuerdo de muchos latinoamericanos, los aciagos momentos de los pueblos que se han visto sometidos a este tipo de acuerdos. El caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) pactado entre los EEUU y México es el caso más elocuente. En los primeros años del 90, previo a la firma (Enero del 94), el TLCAN era sinónimo de mayores exportaciones, mayor empleo, mayor inversión, mejores y más baratos alimentos, disminución de la pobreza, etc etc y luego, al cabo de más de una década de intercambio bilateral, el México actual “se ha visto afectado por el incremento incontrolable de los niveles de desnutrición, pobreza, desempleo, subempleo, abandono, migración, perdida de la diversidad, invasión de productos transgénicos -cuyos efectos sobre el ser humano todavía se desconocen-, y especialmente pérdida de la soberanía política, económica, alimentaria y social” como bien lo señaló la periodista ecuatoriana Renata Salazar. Particularmente, con respecto al empleo, si bien se incrementó en cerca de 800 mil empleos en las famosas maquiladoras, el desempleo agropecuario aumentó al ser desplazados más de un millón y medio de campesinos hacia las ciudades. O sea, en términos netos, lo que creció no fue el empleo (directo o indirecto) sino el desempleo real y efectivo. Y, consecuentemente, se incrementaron las migraciones de hombres, mujeres y niños hacia el coloso del norte.

Si los medios de "comunicación" nacional y nuestra clase política nos hablan de que este TLC es un triunfo para el pueblo peruano, no nos hagamos mayor ilusión. Ya sabemos como ellos interpretan los “logros nacionales”. Lo único que queda por hacer a los sectores populares del campo y la ciudad es prepararse para las jornadas de lucha que, inevitablemente, vendrán. Porque, de que se vienen "malos vientos", se vienen. Y hay que estar listos para afrontarlos.

lunes, 3 de diciembre de 2007

EL CHAVISMO “DERROTA” A CHAVEZ

Hoy día casi todo el mundo se ha levantado feliz. La prensa internacional no cesa de transmitir las imágenes de muchos rostros desbordantes de alegría. La causa: la “derrota” de Chávez.

El triunfo del NO en el referendo ha servido no solo para dar regocijo a la mayoría sufragante sino también para poner de manifiesto que la democracia en Venezuela esta vivita y coleando pese a que muchos la daban por muerta. Y, por supuesto, de que la voluntad de las mayorías nacionales se respetan.

El abstencionismo ha sido, sin embargo, el protagonista principal en esta contienda electoral. El triunfo del NO ha sido posible gracias a ello. Se calcula que cerca del 45 por ciento de los electores no concurrieron a las urnas, de los cuales más de 3 millones de votos pertenecían al chavismo. ¿Los motivos? Pueden ser muchos. Desde nuestro punto de vista, lo determinante ha sido la incesante campaña mediática como lo expusimos en un post anterior.

En efecto, la “cruzada anti Chávez” al servicio de una oposición radical es lo que ha determinado que un grueso sector de la población no respaldara las propuestas de Reforma Constitucional. Y en este triste papel no solo han tenido de aliados a los medios (des)informativos sino también a los altos jerarcas de la iglesia católica (que han prestado, inclusive, sus locales parroquiales para hacer política), la juventud universitaria ( financiada por la USAID con 216,000 dolares para la “resolucion de conflictos” y la “promoción de la democracia” como bien lo señala el investigador Jeremy Bigwood), además de contar -como siempre- con los viejos partidos políticos de la derecha tradicional.

El "bombardeo" propagandístico contra la Reforma ha sido brutal, pero efectivo. Desde todos los rincones del planeta los ataques se hicieron presentes y ahora celebran como suya la victoria. Ningún régimen del mundo ha sido jamás atacado como lo es el del “tirano” Hugo Chávez. Y como es obvio, detrás de todo ello, está la mano del imperialismo estadounidense.

Del mismo modo, otro de los factores que ha sido decisivo en la derrota de la propuesta de reformas, han sido las irresolutas contradicciones que existen dentro del mismo movimiento chavista. Las discrepancias ideopolíticas entre los líderes del PSUV y el MVR han desmovilizado al pueblo bolivariano y lo han sumido en el desgano y la apatía. Asimismo, la ineptitud (cuando no de la desidia) de los funcionarios y autoridades del gobierno tienen también su cuota de responsabilidad. Y las consecuencias estan a la vista: 3 millones de votos menos de ese chavismo desplazado.

¿Qué faltó en esta propuesta de Reforma Constitucional? Faltó comunicación. Faltó debate. Faltaron muchas cosas; sin embargo, nunca es tarde para remediar. La tarea que les queda por delante, a los revolucionarios "bolivarianos", es seguir construyendo el Partido Socialista. Una verdadera transformación cualitativa necesita de un instrumento político cohesionado en su teoría y unificado en sus bases. El reto es grande, pero, posible.